La Generación de Cristal es necesaria para un mundo que se desmorona

Nos llaman la generación de cristal, pero son ellos los que se escandalizan viendo un médico con tatuajes, una mujer que no quiere ser mamá, una pareja atea o dos hombres tomados de la mano.”
@NandoGordillo en Twitter.

En los años 80, con la llegada de la corriente “New Age” los padres, educadores y psicólogos de la “Nueva Era” hablaron del advenimiento -con sus hijos- de nuevas generaciones con capacidades de enriquecer la existencia humana ante el caos; a estos niños y niñas les llamaron “Índigo”. El libro de Marilyn Ferguson La conspiración de Acuario, publicado en los Estados Unidos en 1980, con el subtítulo “Hacia un nuevo paradigma” jugó el papel de manifiesto de este movimiento; además de exponer una hipótesis sobre su manera de expandirse.

Cabe mencionar que las etiquetas generacionales no son aplicables a todos los nacidos en esas épocas, solo a aquellos que adquirieron consciencia sobre su rol social. El término “niño índigo” proviene del aura de los hijos de los padres New Age, que afirman que era de color índigo (entre azul y violeta) brillando sobre la primera capa blanca.

Las principales características de esta generación son:

  • Altas aptitudes para la creación y la imaginación
  • Capacidades de desarrollar multitareas
  • Tendencia a la baja sociabilización para el disfrute de su desarrollo
  • Rechazo a la autoridad tanto familiar como institucional
  • Suelen ser altamente observadores
  • Capacidades de intuición desarrolladas
  • Sensibles emocionalmente
  • Desarrollo temprano del interés por múltiples áreas de conocimiento
  • Absoluta sinceridad
  • Sensibilidad ante el comportamiento de los demás
  • Desarrollo de códigos propios de moral
  • Dominio de la tecnología

Es importante ver estas características, porque esta generación tiene ahora entre 20 y 40 años y fueron los que comenzaron las luchas globales contra las injusticias, son los #GlobalSpring, los #YoSoy132” que pusieron en jaque a Televisa y a Peña Nieto durante su sexenio, los que visibilizaron el hartazgo social y son los responsables de llevar a López Obrador al poder cantando “Gimme the Power” con la banda Molotov.

Esta generación índigo también es responsable de abrirle las puertas a la ahora llamada generación de cristal, llamados así por ser emocionalmente frágiles e intolerantes a la normalización de las etiquetas.

Son hijos e hijas de padres que debieron construir y luchar por su autonomía, bombardeados por miles de conceptos con respecto a la educación de los hijos, en donde la contención, la represión o la violencia no podían formar parte de la educación de sus hijos y al no tener tiempo, ni herramientas pedagógicas los dejaron crecer haciendo su voluntad, son seres caprichosos y ontónomos, es decir, que viven dentro de la autonomía paterna sin normas, por lo que se sienten “independientes” pero no han sido capaces de construir su propia autonomía.

Greg Lukianof, Jonathan Haidt, Monserrat Nebrera, José Luis Córdova, sustentaron el concepto “Generación de Cristal” para la generación nacida después del años 2000 que ahora ya son jóvenes mayores de edad. Son los expertos y dependientes de una tecnología tan acelerada que no permite que la sociedad adquiera características sólidas de cohesión y que vive correteando esta tecnología tratando de alcanzarla, es una generación virtual en donde todo es efímero; las redes sociales son su único mundo social, por lo que son antisociales e individualistas, son muy solidarios con las causas globales, pero les falta desarrollar la empatía a otros seres humanos en lo personal, son altamente audiovisuales y su capacidad de atención se reduce a 10 segundos, no tienen interés en la lectura, ni en la cultura, les cultivaron tanto el ego que la realidad les aniquiló la autoestima y confían muy poco en sus habilidades reales, por ello necesitan reconocimiento constante y tienen poca tolerancia a la crítica, al rechazo y la frustración, sin identidad sexual o con todas las identidades.

El principal problema es que cuando un ser humano no desarrolla su resistencia a la frustración, no tiene la capacidad de levantarse de nuevo a luchar, las veces que sea necesario, por lo que están desertando de sus estudios profesionales y por lo que desgraciadamente es una generación que también se está caracterizando por los suicidios ante absurdos como la presión escolar. Tienen muy poco entusiasmo por su futuro, por lo que son inmediatistas, impacientes -si una conexión a la red tarda más de un segundo ya no sirve-, quieren la información concreta de lo que necesitan en segundos, en pocas palabras o en vídeos de menos de 10 segundos.

Los seres humanos tienen ahora sólo dos vías posibles, o cambia radicalmente a una sociedad que proteja al medio ambiente contra el calentamiento global o se extingue, y para lograrlo necesitamos a una generación justo como la cristal, que no quiera saber de guerras reales ni en la películas, que no tolere la contaminación, ni los estigmas, ni las agresiones, ni el bullying, ni la homofobia, el sexismo, el racismo, el machismo, la xenofobia ni al patriarcado.

Necesitamos de una generación que no calle nada, que grite y patalee cuando se sienta violentada, que no tolere el abuso sexual en ninguna de su formas, ni el abuso de poder, que cuestione la normalización de los absurdos; una generación intolerante que se quiebre, que se rompa, que se desmorone como mazapán ante el primer golpe; porque los que hoy son jóvenes ciudadanos, en 20 años estarán a cargo de este planeta y la vida sobre él, en este planeta que hoy es tan frágil como ellos, que ya no aguanta más abusos, que está hasta la madre de las energías fósiles, de la contaminación por la producción de carne transgénica para el consumo humano, de los agroquímicos, de la minería, de los plásticos, porque no son sólo ellos la generación de cristal, toda la vida sobre el planeta está a punto de quebrarse.

Si alguien mayor de 40 años les dice que tienen muchas herramientas pero no están listos para las vicisitudes de la vida, que les falta perseverancia en los estudios y el poco entusiasmo por el futuro, que requieren modelos de permanencia que les permitan enfrentar la dualidad atracción-desencanto que les provoca lo efímero a través de valores perennes, como la amistad, la valentía, la prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia, espero que no les hagan caso, porque ellos no estarán para ver el fin o la evolución de los seres humanos y ustedes sí, a ustedes sí les tocará ver a los polos descongelados, les tocará vivir en un planeta más caliente y contaminado a tal grado que será inhabitable y como la tecnología ni el conocimiento humano es suficiente para ir a perjudicar a otro planeta, tendrán que ver su extinción en este, si ustedes los de la inteligencia emocional desarrollados, los frágiles, los altamente cuidadores, no hacen algo radical, como tomar todos los gobiernos autoritarios y absurdos o desaparecerlos, algo como eliminar todos los transgénicos y los alimentos procesados, algo como no permitir el uso de más petróleo y energías fósiles, si no entienden que la economía ya no puede estar por encima de la vida, no habrá futuro posible.

Todas las generaciones tuvimos la oportunidad de revolucionar a nuestras sociedades; a la generación de cristal sólo les queda la opción de re-evolucionar a la especie humana o será la última generación.

Si salvan al planeta, sus descendientes -si los tienen- ya tendrán tiempo para hacer una ruptura epistemológica total de lo existente y con los pedazos buenos armarán un futuro en equilibrio y respeto con la vida toda (espero).

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga

@CompaRevolución

iuranga@cnpm.mx

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