Comunidades agrarias (Cuento)

I

Buenas tardes mis queridos amigos: ahora les voy a acontar una historia que me parece de ciencia ficción, pero según el narrador, totalmente realizable.

Llegó a visitarme una persona que venía de un ejido vecino y me comentó que íbamos a comenzar a construir una comunidad agraria con todos los ejidatarios de esta región, me dijo que deberíamos juntarnos al menos docientos ejidos y me dijo también que nos orientarían unos señores de unas cosas que llaman Consejos Científicos y Técnicos, que traían expertos en todo: Agrónomos, urbanistas, y no sé que otras cosas. Nos citaron en unas tierras que no se usaban, pues no eran buenas para siembra. Estos señores ya llevaban una lista de los ejidos que participaríamos.

Tratamos de avisar a todos, pero sólo fueron unos 80 compañeros ejidatarios y asistimos a la reunión. Ahí nos dijeron que la idea era construir un pequeño poblado en donde habitaríamos todos los ejidatarios y desde ahí, de manera cooperativa seguiríamos trabajando y cuidando nuestros ejidos. Traían planos de esa región y resulta que nos tocarían más terrenos de los que teníamos en la actualidad, entonces teníamos dos problemas: uno el cuidado de nuestro ejido y otro, que cómo nos íbamos a repartir las tierras adicionales.

Ahí nos explicaron que todo el territorio es nacional o sea, de la nación y que nosotros todos, nos haríamos responsables de toda esa parte del territorio y del caserío que construiríamos entre todos. Ellos ya traían un plano en donde se mostraba lo que ellos proponían para lo que sería el caserío. Nos hablaron de beneficios de vivir todos juntos y de trabajar juntos. Yo en lo personal no entendía muchas cosas, y así les pasó a muchos, pero nos dijeron que deberíamos de comenzar las construcciones a la brevedad, para lo que pidieron voluntarios.

Con todo el miedo del mundo, nos apuntamos para comenzar las construcciones y comenzamos a trabajar. Mientras tanto, ya en plena construcción, nos preguntábamos que quién nos pagaría por ese trabajito. Pues otros años, cuando estábamos en tiempos en que bajan las tareas en el campo, ya que debemos esperar al menos dos meses para regresar a las milpas; decía, nos íbamos a alguna ciudad a buscar chamba para ganarnos un poco de dinero, pero ahora estábamos construyendo casas y sabrá Dios que más, todo era construcción. Los asesores que nos mandaron colocaron cuatro de esas casas rodantes, ahí estaban los ingenieros y uno de trabajo social, quien era el que platicaba con nosotros todos los días. Cuando le preguntamos sobre nuestros pagos por todo aquel trabajo, nos explicó que en realidad nosotros estábamos trabajando para nosotros mismos, pues nosotros viviríamos en esas casas y nadie nos pagaría por eso, ni tampoco, cuando estuviéramos viviendo en ellas, nadie nos cobraría por vivir en ellas.

Yo la verdad no entendía nada, pero el trabajador social nos hablaba y hablaba del futuro. La verdad yo estaba convencido que lo que querían era quitarnos nuestras tierras, pero me hacía tarugo, pues a mi ya casi no me producía nada mi pequeño ejido, casi ni sembraba nada, no tenía dinero ni para la semilla y cuando lograba sembrar algo, la cosecha era cada vez más pobre. El trabajador social nos insistía en que nos reuniéramos al menos una vez a la semana, para formar algo que llamaba el consejo local. Él dirigía las reuniones y nos hizo nombrar coordinadores y de a poco comenzamos a intercambiar ideas entre nosotros, aunque la desconfianza permaneció; tantos años de que abusaran de nosotros de muchas formas, ya éramos desconfiados.

Cuando se terminó la primera casa hicimos fiesta, ya para entonces teníamos trazadas las calles y los servicios. Nos esperamos a que estuvieran terminadas siete casas para que algunos de los compañeros se animaran a dejar su ejido y cambiarse al pueblo, que por cierto no le decíamos pueblo, sino comunidad; yo fui uno de los primeros que se animaron, pues yo era solo con mi mujer y nos tocó una casita con dos recámaras, no había más chicas. Todos los que nos cambiamos lo hicimos con los dos miedos que ya comenté: perder nuestras tierras y lo que pasaría en la comunidad en adelante.

Todos queríamos ver escrituras de casas y de todo el territorio del que nos decían responsables, pero el trabajador social nos explicaba: No ´puede haber escrituras, pues todo el territorio es nacional o sea de todos nosotros los mexicanos; lo que necesitamos es ponernos de acuerdo con las comunidades vecinas para respetarnos los límites y apoyarnos para el mejor vivir y si logramos apoyarnos unos a otros, pues mucho mejor.

Para conocer las ideas de esas comunidades vecinas, que como la nuestra estaban en construcción y con muchas dudas parecidas a las nuestras, nombramos representantes. Estos representantes se reunían con los representantes de las comunidades vecinas y formarían algo que por costumbre llamarían municipio, que al final de cuentas llamamos Consejo Municipal. Comenzamos a sentir que todo aquello era más nuestro que nunca, pues no había más autoridad que nosotros y nosotros seríamos responsables de que todo aquello que nos propusieron las personas de los CCYT se hiciera realidad.

En nuestra comunidad somos alrededor de doscientas cincuenta familias, y como dije, nos hemos responsabilizado de 2700 hectáreas de terreno, la mayoría de nosotros vivimos en estas mismas tierras, sólo que estábamos aislados, cada familia en su ejido o en su pequeña propiedad; algunos que ya habían abandonado sus tierras, pues ya no podían vivir de la explotación de esas tierras, ahora se han mostrado interesados en regresar a vivir este nuevo proyecto. En este terreno del que nos hemos responsabilizado tenemos pequeños bosques de unas trescientas hectáreas, tenemos poco más de 1200 hectáreas de tierras planas para milpas, podemos sembrar café en unas doscientas hectáreas. El CCYT agrario nos ayudará a cuidar y en su caso explotar el terreno restante, tal vez lo convertiremos en bosques de frutales y de otras maderas; ya veremos para que es propicio nuestro suelo y nuestro clima. Las casas del pueblo ocupan poco más de cinco hectáreas y quince hectáreas más, a un lado de la comunidad, construimos invernaderos, hortalizas, corrales para aves y una hectárea para procesos de recuperación de agua, corrales para gallinas y conejos. En esas tierras que nos ha tocado administrar viviremos la mayoría de ejidatarios y uno que otro de aquellos que fueron pequeños propietarios. Trataremos de ser auto-suficientes en alimentación y vender los excedentes

Tenemos un tractor que nos permite preparar las tierras de las milpas, algunos que entendemos muy bien aquello y tenemos el gusto de la siembra y cosecha de milpas nos repartimos la chamba para preparar las tierras, sembrar y cosechar y durante el crecimiento del maíz. Los albañiles de la comunidad construyeron dos pequeños silos y nosotros, los trabajadores del campo, los apoyamos como chalanes.

Cuando comenzamos a movernos hacia nuestra comunidad agraria, el primer propósito fue ponerle un nombre y nos reunimos a discutirlo, al fin a pesar de ser un nombre muy común, le pusimos “La Esperanza”, para ese tiempo ya había alrededor de cien casas construidas y en proceso de acabados; como dije, muy pocos nos animamos a mudarnos a nuestra nueva comunidad. Sucedió que, en una reunión con todos los participantes, decidimos que le daríamos prioridad a la cocina y al comedor comunitario. Aquello eran dos grandes salones el primero, una gran cocina, la preparamos para recibir diez estufas grandes y colocamos también mesas de trabajo, al fondo construimos un salón de cinco por cinco metros con estantes, que preparamos para que nos permitiera almacenar ciertos alimentos que requieran refrigeración. Pronto comenzamos a aprovechar parte de esa cocina, quienes gustaban de cocinar comenzaron a preparar alimento para todos los que trabajábamos, ya sea en labores agrícolas o en otros tipos de trabajos. La primera comida que hicimos en el comedor de nuestra comunidad, aunque comenzamos con timidez, de a poco se convirtió en una fiesta y a partir de ese momento decidimos que comeríamos juntos siempre que pudiéramos, el intercambio se convirtió en una especie de necesidad y comenzamos a sentir aquello que algunos soñamos, la verdadera hermandad, pero ahora, en vez de hacer guerra, haríamos paz o sea: gente feliz.

Por esos tiempos hacíamos de todo y durante la etapa de construcción, la labor más ardua era precisamente la construcción y entonces, la mayoría de nosotros nos ocupábamos de labores de albañilería, obras hidráulicas, electricidad, acabados, pintura; todos estábamos muy ocupados. Conforme comenzamos a reunirnos a comer, el entusiasmo por moverse a la comunidad creció y entonces tuvimos que acelerar la construcción de las casas. Al poco tiempo, más familias dejaron la soledad de sus ejidos y se fueron mudando.

Los beneficios para todos los que ya habitábamos la Esperanza, eran evidentes, el primer beneficio, por supuesto era el acompañamiento, la cercanía de la escuela, el agua y el gas en cada casa, las capacitaciones en artes y oficios y aunque al principio todos hacíamos de todo, con el tiempo nos fuimos orientando a actividades diferentes de las agrícolas. Ahora, ya no tendríamos que ir a grandes ciudades para dedicarnos a otras cosas o para aprender. De pronto comenzaron a emerger diferentes habilidades, vocaciones y talentos sobre las ciencias y las artes, aparecieron músicos, pintores cantantes, coros; de todo y para todos los gustos y aparecieron tendencias de altos niveles tecnológicos y científicos. Esto invitó a productoras de artes, oficios y científicos de fuera de la comunidad a venir a visitarnos y a invitar a nuestros talentos.

Al principio usamos el salón del comedor para ver películas, pero ya cuando estábamos terminando de construir las doscientas cincuenta casas, decidimos construir un salón para el cine y para otro tipo de actividades, como obras de teatro presentaciones musicales y otras actividades de los jóvenes; por supuesto, construimos el consultorio médico, en donde atienden, un médico general, un dentista y espacio para crecer. Ahí mismo hicimos una pequeña oficina en donde llevamos la información y los trámites de todos los miembros de la comunidad.

Ahora les contaré un poco sobre el diseño de las casas. Casi todas eran de doscientos metros cuadrados y eran muy sencillas: tenían una planta baja con una pequeña recepción, una gran cocina, con la estufa al centro, de modo que las cocinas se convertían en el centro de reunión de la familia, tenían una segunda planta con una recámara principal con su baño y una recámara para cada hijo de la familia, con un baño para cada dos recámaras. Todas tenían un pequeñísimo jardín al frente y un patio de servicio, no había bardas entre las casas, todo estaba abierto. En cada casa no teníamos ni huertos ni aves de corral, para eso eran las áreas de abajo de la comunidad en donde quienes tenían interés cuidaban de manera permanente y sólo cuando se requería, otros íbamos a ayudar, por ejemplo al cosechar alguna legumbre o algún frutal de consumo local o para intercambio con otras comunidades, como los limoneros o ahuacateros; las áreas de las casas sólo eran para para vivir y tratábamos de mantener todo limpio y que cuando nos llegaran visitas encontraran todo limpio y bonito.

II

Buenas tardes mis amigos, otra vez su amigo Jesús Amozurrutia. El compañero Juanjo López nos seguirá contando de la Comunidad la Esperanza.

Dice Juanjo, nuestras cuatro calles al principio eran de tierra, pero las teníamos muy parejitas y limpias y daba gusto pasear por ellas. Pero de inmediato se formó la primera cooperativa de ocho familias para su mantenimiento, siete hombres y cinco mujeres. Esta cooperativa comenzó a pavimentar nuestras calles y tardó poco más de dos años en lograrlo, y eso que lo hicieron de manera rústica con piedra de lajas gruesas que producían en una cooperativa de otra comunidad; no había prisa, pues todos recorríamos la comunidad a pie y teníamos algunas bicicletas. La ventaja es que ahora ya no se levanta el polvo y las casas están más limpias y la verdad, las calles se ven más bonitas.

Cuando nombramos a nuestros representantes, en una de tantas reuniones que tuvieron con los representantes de varias comunidades vecinas, nuestros representantes nos llegaron con la inquietud de que nosotros no teníamos una biblioteca; de inmediato nos enfocamos a construir un salón junto al comedor comunal. Nuestra cooperativa de carpintería construyó varias mesas y estantes para los libros, colocamos también tres computadoras de escritorio y cinco computadoras de esas llamadas “lap top”. De inmediato todos comenzamos a llevar nuestros libros a la biblioteca y los dejamos a disposición de todos. Nuestra biblioteca dio a nuestro conjunto comedor-biblioteca mucho más. Teníamos Internet de alta velocidad que nos llegaba por satélite.

Toda la comunidad se movía alrededor del centro, en donde ubicamos el comedor-biblioteca, ahí teníamos un pequeño templo y el salón para películas y otros festejos, en medio había una glorieta y los domingos todos nos reuníamos para pasear y platicar de todo, los niños corrían por todos lados, algunos patinaban y otros paseaban en bicicleta; comíamos de todo lo que producíamos y unos ricos helados de sabores; los domingos eran esperados por todos pues logramos grandes acercamientos entre las familias y eso nos facilitó que llegáramos a acuerdos en las reuniones del Consejo.

En cuanto a instalaciones comunitarias, colocamos un gran tanque de agua en una colina, antes de entrar a la comunidad, en donde almacenábamos el agua para todos, de modo que todas las casas tenían agua corriente con buena presión los desagües para todas las casas era dobles, una para aguas grises y otro para aguas negras; para ambos casos teníamos procesos de aprovechamiento para el re-uso del agua. No les platico de todo eso, pues son una serie de tecnologías que no domino. Pero según me dicen, los que saben, que aprovechamos más del 90% de agua. Nuestra fuente de agua eran dos pozos que se construyeron a unos quinientos metros de la comunidad y según los expertos de los CCYT, la fuente de esos pozos parecía garantizarnos más de 50 años de uso, pues provenía de la sierra.

Colocamos también un gran tanque y una tubería para gas, de modo que comprábamos el gas en gran volumen y a bajo precio; pero todavía inconformes con el gasto, se formó una cooperativa que comenzó a construir calefactores solares en todas las casas, de modo que el gas sólo se usaba para casos excepcionales y claro, para la cocina comunal. En nuestras calles no había ningún poste, ni para la iluminación nocturna, todos los cables viajaban por conductos. Las lámparas las pusimos en las paredes de las casas y se alimentaban con foto-celdas, pero además, iluminaban sólo cuando pasábamos frente a ellas, en las esquinas si había iluminación permanente durante las noches; siempre buscamos no desperdiciar nada, ni la luz. Nuestra conciencia fue despertando y siempre alguien nos señalaba posibilidades de evitar desperdicios.

Cuando los hijos comenzaron a crecer, unos pocos, por sus vocaciones se fueron de la Comunidad y otros se casaron con personas de otras comunidades u otras ciudades. Más o menos salían un diez por ciento de habitantes y entonces en un tiempo pensamos que comenzaríamos a reducir el número de habitantes, pero no fue así, tal como se fueron algunos, regresaron algunos otros y llegaron nuevos, por fortuna, hasta ahora nuestro crecimiento no ha descompuesto nuestra forma de vida, nuestra tranquilidad y nuestros acuerdos.

Una de nuestras calles está dedicada a las artes y oficios, ahí encontramos de todo, podemos encontrar electricistas, carpinteros, albañiles en sus diferentes especialidades, plomeros, herreros, tenemos un molino de secos y otro de húmedos para el nixtamal; por supuesto teníamos una panadería, cuyo principal consumidor era nuestro comedor comunal.

En esta calle teníamos todas las artesanías de la Comunidad y de comunidades vecinas. Esa calle era un paseo, sobre todo para los visitantes, a grado tal, que tuvimos que construir un pequeño albergue en donde pasaban unos días esos visitantes, pues aunque no ofrecíamos nada especial, había una gran tranquilidad y naturaleza que cuidábamos todos y enseñábamos a cuidar a nuestras visitas. También los visitantes podían comer en nuestro comedor comunitario, no teníamos otros lugares para hacerlo, a menos que llegaran a una casa de algún amigo en la comunidad. Algo curioso sucedía con los visitantes, en el albergue se les ofrecían los alimentos, pero en cuanto veían el ambiente en el comedor comunal, preferían hacer sus alimentos con todos los demás.

No les muestro un plano más o menos de como estamos organizados, porque no cabe. Aunque por las calles interiores de la comunidad, ningún vehículo circula por ellas, todas son sólo para caminar.

Para proveernos de aquello que no teníamos, alimentos, ropa y otras cosas, hacemos pedidos entre todos, y por eso, siempre logramos precios de mayoreo en todas nuestras compras y cuando nos surten, tenemos dos opciones o pasamos a recogerlo a la oficina administrativa o la misma cooperativa que administra los pedidos nos los puede entregar en cada casa. Por supuesto los pedidos hay que hacerlos en unas listas que se tienen en la biblioteca o podemos hacerlos desde casa, si tenemos computadora propia o prestada, casi nadie tiene, pues preferimos usar las de la biblioteca y así, si nos cuesta trabajo hacer algo, ahí siempre hay quien nos ayude. Para llevar nuestras cosas contamos con unos pequeños carros canastillas para llevar las cosas y despensas a las casas, Todo eso lo hacemos por los andadores que hay entre las casas, de modo, que si usamos un carrito, lo podemos dejar en nuestra puerta trasera y cualquiera lo puede usar o nosotros lo regresamos.

Cuando estábamos en plena etapa de estreno de casas, en una reunión de asamblea de la comunidad, alguien le preguntó al trabajador social sobre el dinero y quien pagaría todo eso que habíamos hecho y quien les pagaba a ellos. Él nos explicó que nosotros pagaríamos por todo: los “sueldos de los técnicos y científicos que nos estaban ayudando, todo, … Ya apareció el peine me dije. Siguió diciendo, pronto vendrá un experto en todo eso de lo que antes se llamaban impuestos y ahora se llamarán contribuciones, pues todos contribuiremos para tener una nueva forma de manejar nuestras digamos “finanzas”. Todos quedamos callados, algo andaba muy mal ¿Cómo íbamos a pagar todo lo que apenas comenzamos a gozar. Pero no se preocupen, nuestro experto pronto vendrá, pero algo les puedo adelantar, ahora les comento:

En adelante, los Consejos Locales seremos los encargados de cobrar las contribuciones, el Consejo Municipal, el Estatal, y el Nacional, nos mandarán sus presupuestos, y en función de sus presupuestos, aquí recaudaremos lo necesario para cubrirles sus gastos de regreso al Municipal, al Estatal y al Nacional, ¿Pero de dónde, nosotros no tenemos dinero? Y respondió de inmediato, ya no necesitaremos dinero, tenemos el valor más sólido y que nunca se devalúa: nuestro esfuerzo, el producto de nuestro trabajo, el dinero del futuro.

Otra vez todos enmudecimos, ¿pero cómo es eso? Hasta ahora no hemos llevado un registro de nuestro esfuerzo, nos dijo, pero el experto nos explicará cómo haremos todo eso y que, a partir de todo el trabajo que hagamos para la comunidad o para otros, se contabilizará y con eso pagaremos todo, y les aseguro que nos sobrará. El maíz que vendemos ya no valdrá por un precio de mercado, valdrá por las horas de trabajo que hayamos dedicado a producirlo. Yo no entendí ni madres de todo eso, pero Julián, que así se llama el trabajador social hablaba con tal confianza que nos daba cierta seguridad. Ya no supimos decir nada en ese momento, no sabíamos ni que preguntar, al menos yo, pero todos estábamos mudos. Esperaremos pues al experto en finanzas a que venga y nos explique cómo podremos vivir sin dinero y además pagar impuestos, aunque se llamen contribuciones.

Les daré un ejemplo, nos dijo: qué sucede ahora si trabajamos todo el año y nos cae una helada y nos destruye nuestra cosecha ¿quien pierde? Algunos contestaron, pues nosotros, cuando pasa algo así, ya nos llevó. Pues ahora ya no será así, dijo Julián, si trabajamos y se pierde la cosecha, ¡claro que perderemos! Perdemos todos, todo el país, nos faltará ese alimentos a todos y si es algo indispensable para la vida, pues tendremos todos que comprarlo a otros países y bajo sus condiciones; pero no se preocupen, ya nos explicarán los expertos.

Nos retiramos de la reunión casi temblando ¿Que será todo esto? Una gran inquietud, y ni modo, nos quedamos a la espera, sólo por la confianza que Julián nuestro ahora gran compañero se había ganado entre todos nosotros y la seguridad con la que hablaba; algunos más y otros menos; pero la ventaja que yo veía era que más de la mitad de nuestra comida la producíamos nosotros mismos, de alguna manera de hambre no moriremos y saldríamos adelante, pensé yo.

Mientras tanto, nuestras hortalizas estaban cada día mejor y ahora casi siempre nos sobraban algunas cosas, por lo que hacíamos intercambios con las comunidades vecinas. Nuestras aves de corral también crecían, nunca nos faltaban los huevitos y la leche de cabra y una poca de vacas, estas últimas eran primero para los niños y si sobraba, pues ya le podíamos poner una poca a nuestro café, otra vez me dije, parece que por lo menos hambres no pasaremos.

Este año la cosecha de maiz venía buena y todos pensamos: este año vamos a tener una buena alcancía y ahora sí podremos comprar muchas cosas. Habíamos perdido la noción de que teníamos todo lo que necesitábamos y tal vez mucho más, pero a casi todos nos ganó la costumbre, antigua y pésima costumbre: querer siempre más de lo que nos hace falta. La verdad es que ya lo teníamos; para comenzar, nuestra libertad de pensamiento, lo más importante de todo, pues podíamos promover eso entre nuestros vecinos y nuestros niños, esta libertad nos estaba dando una gran capacidad de crecimiento personal; ya todos opinaban de todo, incluidos los ancianos, pero sobre todo los niños y los jóvenes. Cada día fuimos más libres y con su pareja inseparable: la responsabilidad. Todo mundo tenía su tarea, nadie se echaba para atrás y al contrario, si era posible apoyábamos a los demás en sus tareas ¡No sé si podrá haber algo mejor y sin que nadie nos diga lo que debemos hacer!

Pero, traíamos clavada la espinita de los famosos impuestos que tendríamos que pagar o contribuciones o lo que sea. Esperemos que ya venga el famoso experto en finanzas a sacarnos de esas dudas.

III

Cómo nos ha platicado Juanjo, después de la espera de algunos días, les anunciaron que vendría el famoso experto en finanzas, que por supuesto era miembro del Consejo Nacional Científico y Técnico de Finanzas y ahora asignado para apoyar en la construcción del nuevo sistema de participación del pueblo en las finanzas del País. Pero se los dejo para nos platique sus experiencias.

Nuestro amigo Julián avisó a los coordinadores de ese tiempo, sobre la llegada del esperado asesor de finanzas, los coordinadores citaron a toda la comunidad y ese día dejamos todo y nos reunimos en el edificio del cine; se notaba el nerviosismo en todos nosotros ¿Sería el gran día o la gran decepción?

Se presentó el asesor y entonces comenzó diciendo: les voy a platicar un poco lo que hemos vivido, aunque la mayoría de nosotros no hemos sido parte de muchas de esas cosas. En todo el mundo hay unas empresas que se llaman bolsas de valores, en estas bolsas se inscriben empresas muy grandes, y a través de esas bolsas se financian vendiendo parte de sus empresas entre personas que tienen mucho dinero y así, se supone que si crecen las empresas, el dinero de todos los que invierten también crece y si las empresas pierden, los que invirtieron también pierden. En la realidad nunca sucede así, todo se vuelve especulación, en lo que llaman los mercados secundarios.

¡MI madre, estoy peor que antes! Volvía a mirar a mis compañeros y sólo caras de asombro, pero en ese momento nos dijo el asesor, no se me espanten, ahora les haré un resumen:
Primero.- muy pocas personas, grandes inversionistas financian a grandes empresas;
Segundo.- participan sólo grandes empresas y sólo grandes inversionistas;
Tercero.- casi siempre ganan muy pocos y las mayorías pierden.

Hasta ahí se los dejo, para que podamos comparar con lo que vamos a hacer desde ahora y hacia el futuro.

Estamos construyendo la infraestructura de nuestro Banco del Pueblo, que nos va a llevar nuestras cuentas, para empezar: cada uno de nosotros ya tenemos un número, que es diferente para cada persona en el país y que se le asigna desde que nace , ese número nos identifica para todo, no necesitamos nada más. Con ese número nuestro Banco nos llevará nuestras cuentas de nuestro trabajo y la idea es que todo ese trabajo siempre esté en el Banco del Pueblo en completa actividad, nunca ocioso. Miren para empezar, nosotros trabajamos cada día de nuestras vidas o sea, nos ganamos nuestros pagos cada día; pero ahora, las empresas pagan por semana, por quincena o por mes ¿qué pasa con nuestro dinero mientras llegan los días de pago? Se los diré, o está ocioso o se invierte en algún banco; pero nadie nos garantiza que ese dinero nos produzca bienes para todos. Les haré una aclaración, aunque voy a decir dinero en mi plática, cuando nos quede claro todo, ya no vamos a utilizar esa palabra. Ahora cada día, nuestro tiempo trabajado por día, quedará registrado en nuestra cuenta, nadie tiene el derecho de manejar nuestro trabajo, el producto de mi trabajo de cada día, es sólo mío y de nadie más. Ahora bien, por otro lado todos los que estamos trabajando, ya sea solos o en cooperativas, que es la tendencia que buscamos y lograremos, en ocasiones necesitamos materias primas para producir los bienes que son el giro de nuestra cooperativa. ¿De donde obtenemos los recursos para adquirir lo que requerimos? Pues del Banco del Pueblo; si nosotros necesitamos semilla o fertilizantes, de dónde saldrá el dinero para que compremos esos insumos, pues del Banco del Pueblo; para decir todo esto en una frase:

“Todos somos los generadores de toda la riqueza que hay en el País y todos financiamos a todas las empresas que requieran financiamiento”

Si cada uno de nosotros requiere adquirir bienes para su aprovechamiento personal, pues simplemente adquiere lo que quiere, pues tiene su riqueza personal asegurada en el Banco del Pueblo.

Un compañero interrumpió con una pregunta, que implicaba varias ¿Y los intereses, cómo se manejaran? ¡Muy buena pregunta! Usualmente hablamos de pagar intereses a los inversionistas y cobrar los intereses a los deudores y enfatizó: ¡Ya no habrá intereses! Aunque ninguno de nosotros era experto en cosas de finanzas, se oyó un murmullo de sorpresa. Los intereses hacen ganar a unos y hacen perder a otros; lo único que tiene valor es el esfuerzo de todos quienes trabajan.

Ahora bien, cómo vamos a controlar el trabajo de cada persona. No contamos aun con tecnologías para saber cuantas horas trabaja casa persona y algunos trabajarán más horas y otros menos; no tenemos forma de saber eso, (anteriormente hubiéramos dicho controlar, pero ahora ya no controlamos a nadie). Y entonces, para todos los trabajadores de cualquier tipo, vamos a tener cinco horas de trabajo por cada día, hombres mujeres. Los niños muy pequeños tendrán una hora cada día, pues parte de su aprendizaje es ayudar en tareas de la comunidad, por ejemplo ustedes ocupan a sus niños en recoger huevos, en regar las hortalizas y desde ahí su aprendizaje; los niños de doce años más o menos aportarán con dos horas al día y los jóvenes estudiantes aportarán tres horas cada día. En el caso de los ancianos sucederá al revés, se les disminuirá el número de horas, hasta que lleguen a una hora al día.

Otra vez irrumpió un compañero y ¿para qué le servirá a un viejo muy mayor una hora al día? ¡Otra muy buena pregunta nos dijo el asesor! Si con eso viviera, pues no le serviría de mucho; pero recordemos que todos nosotros, sin excepción de ningún tipo, tenemos los cinco derechos básicos: Alimentación, habitación, salud, educación y la participación a través del trabajo para todos. Con estos derechos asegurados, los muy ancianos ya no requieren mucho más, pero además, también es seguro que tengan sus buenos ahorros en el Banco del Pueblo.

Bueno, ahora se me ocurre otra pregunta ¿Qué pasa si esa persona muere y deja una buena alcancía, quién lo hereda? Otra gran pregunta, pues todos los que actualmente llamamos herederos son por lo usual unos pocos o uno solo, pero ahora, como todo se construye entre todas las personas del país; entonces, todo lo que tenga: casa, ahorros, todo, bueno menos las cosas de tipo sentimental que se entregarán a los familiares que tengan interés en esas cosas. Todo esto nos parece absurdo pues estamos acostumbrados a preocuparnos sólo por nosotros, pues vivimos con un permanente estímulo a nuestro egoísmo, que nos lleva a preocuparnos de nosotros y cuando mucho de nuestras familias; pero ahora todos trabajaremos para todos.

Llenos de dudas, pues no nos cabe en la cabeza que los seres humanos lleguemos a esos niveles de hermandad, por más que nos lo dicen las religiones de muchos. Pero todavía no sabemos cómo pagaremos todo esto, aun nos falta entender muchas cosas.

Bueno, nos dijo el asesor, ahora vamos a ver como vamos a recaudar lo necesario para que en todo el país hagamos lo que necesitamos para vivir mejor cada día. Hasta ahora los gobiernos han determinado lo que nos van a cobrar, comenzando con lo que llaman impuesto sobre la renta. Esto significa que cobran un porcentaje de lo que gana cada trabajador. Con esto como base, los gobiernos planean lo que van a gastar; en ambos casos, lo que cobran y lo que gastan, lo hacen por sus propios planes, sin considerar lo que quieren y esperan las personas. Esto, además de la falta de consenso entre la gente del pueblo, muy poca gente paga los impuestos y entonces deben inventar otros impuestos, como por ejemplo el IVA y cobros por todo lo que uno se pueda imaginar.

Ahora, todos tendremos solo una forma de participación y comenzará al revés de como se hace ahora y puntualizo:

  1. Partiremos de planes para hacer cosas de infraestructura, de servicios, de educación, de deportes, de artes y cultura; de todo lo que queremos hacer y de los derechos básicos.
  2. Estos planes se presentarán por: un año, dos años, tres años y cinco años y más
  3. A partir de esos planes los CCYT de presupuestos elaboran los presupuestos, de manera trimestral y calcularán los costos de las obras.
  4. Los presupuestos, con toda su argumentación, se presentan a los Consejos y se aprueban o se rechazan para su ajuste.
  5. Una vez aprobados los presupuestos, el CCYT Fiscal, calculará el porcentaje que se aplicará a cada hora trabajada por los trabajadores activos, recordemos: trabajadores activos, niños, jóvenes y ancianos.
  6. Los presupuestos se hacen en todas las entidades desde los Consejos Locales, los Municipales, Los Estatales y el Nacional.
  7. Por cada hora trabajada las personas activas (desde los niños, hasta los ancianos), sumarán los porcentajes: Local, Municipal, Estatal y Nacional y con eso contribuiremos.
  8. Dentro de los Consejos Municipales, establecerán una partida de ajuste para apoyar a las localidades más atrasadas; Los Consejos Estatales establecerán una partida de ajuste para apoyar a los municipios más atrasados y el Consejo Nacional, establecerá una partida de ajuste para apoyar a los Estados más atrasados.

Con todo esto, todos decidimos lo que queremos lograr y todos participamos con nuestra contribución.

Otra vez un compañero interrumpió ¿Y de dónde sacaremos tanto dinero para pagar todo eso? Otra vez una buena pregunta nos dijo el asesor. Pensemos con un poco de calma; primero, somos nosotros los que decidiremos lo que haya que hacer en nuestra localidad; después, los Consejos Municipales decidirán lo que debe hacer el Municipio, ¿quién forma esos Consejos Municipales? Pues nuestros representantes o sea, también decidiremos a nivel municipal; luego, los consejos estatales decidirán lo que conviene a su Estado y, ¿por quien está formado el Consejo Estatal? Pues por nuestros representantes o sea, también decidiremos lo que queremos a nivel estatal y así, lo mismo pasa con el nivel nacional. Por ejemplo: nadie propondrá, si tenemos necesidades inmediatas, enviar un cohete a la luna; nos preocupará a todos garantizar y mejorar nuestra alimentación, asegurar y mejorar nuestra vivienda, nos preocupará mejorar cada día nuestros servicios de salud, nos preocupará mejorar cada día nuestra educación a todos los niveles, mejorar nuestra cultura, nuestros deportes, como fuente de salud y de buen vivir, nos interesará tener una buena comunicación entre todos los habitantes del país, lo que significa infraestructura; en fin todos decidiremos como iremos mejorando cada día.

Pero ahora terminaré de contestar la pregunta. No es lo mismo que unos cuantos paguen a que todos participemos, por supuesto que nos costará mucho menos, que lo que ahora pagamos y les aseguro: tendremos mucho más.

Y entonces, salió otra pregunta y las empresas ¿cómo y cuánto pagarán? Otra buena pregunta, ¡qué barbaridad! La mayor parte de nuestras empresas del país estarán formadas por cooperativas, las cooperativas son personas y ya habremos calculado la participación de cada persona, sin importar el giro de la cooperativa y dado que sus bienes valen por el tiempo invertido en su fabricación, su intercambio ha de ser directo, el intercambio no paga nada. En el caso de grandes empresas nacionales e internacionales, sus trabajadores se agruparán por su especialidad y formarán cooperativas, con esto se garantizará a esas empresas su continuidad y la calidad de los resultados. Ahora bien, si importan insumos para fabricar en México y después se llevan sus productos para vender en otros países, sólo pagarán rentas y los servicios que requieran; no pagarán impuestos por sus productos; ahora bien, si venden sus productos en nuestro país, entregarán sus productos al costo y no pagarán impuestos, pero si venden con utilidades para ellos, pagarán impuestos, sobre sus utilidades. Las rentas y los impuestos que se cobren son propiedad de la nación y para su beneficio y crecimiento.

Entre paréntesis, ninguna empresa nacional o internacional podrá explotar recursos nacionales, si no se aprueba por los Consejos, no tenemos prisa de explotar nuestros recursos, lo haremos bajo planes bien diseñados que nos garanticen un profundo cuidado de la naturaleza y beneficio para todos.

Para terminar les diré, al Banco del Pueblo no le interesa saber todos los datos de cada uno de nosotros, todos los datos de cada persona están en cada Localidad, todas las demás entidades se manejarán sólo con el número único que tenemos cada uno de nosotros y al CCYT Fiscal, sólo le interesa saber cuantas horas se trabajan por todos, con el fin de poder prorratear los costos que se establezcan en los presupuestos. Espero haber aclarado muchas dudas, pero estaré viniendo con frecuencia para que comencemos a hacer nuestros propios presupuestos y aprendamos a calcular nuestras contribuciones.

IV

Nos dijo Juanjo, con todo esto de la Comunidad no les he platicado de la escuela que tenemos. Para llegar a ella vamos por el centro y volteamos a la izquierda, por el camino que nos lleva hacia los campos de siembra, cruzamos por una rampa muy bajita, pues el camino está como a metro y medio abajo de la calle, la rampa la calculamos para que puedan pasar por debajo camiones de carga grandes, que son con los que se recogen las cosechas y llevan lo que se necesita en el campo.

Pero volvamos a la escuela, tenemos cuatro salones y un lugar en donde los niños y los jóvenes dejan sus cosas, pues en los salones sólo hay mesas y bancos para las clases, sólo llevamos el material que se requiere para cada clase. Nuestra materia principal en todos los niveles es la ecología, después otra materia que llamamos cooperativismo, en donde nos dicen que alguna vez llamaron civismo; esa materia también la llevamos en todos los niveles de aprendizaje. En nuestra escuela no hay calificaciones, todos trabajamos juntos y todos vamos aprendiendo cada día más y, cuando vamos más avanzados, van saliendo las tendencias de cada persona, hasta llegado el momento en que nuestros maestros ya no pueden ayudarnos en algunas materias que son de interés para algunos y entonces, se reúnen los interesados en esos temas de varias comunidades y de los CCYT nos mandan a los científicos que nos pueden ayudar o de plano, esos estudiantes migran hacia universidades en donde exista esa materia. Todas las universidades del país tienen maestros que van a alguna Comunidad, en donde se reúnen varias Comunidades para estudiar las carreras que interesan a los jóvenes.

Para esto, en Consejo Científico y Técnico de Educación tiene cifras de lo que se necesita de recursos, pero sobre todo de personas en todo el país y promueve las carreras que más se necesitan e invitan a todos los CCYT a realizar seminarios de vocación y promoción, a fin de que afloren los intereses de los jóvenes en materias que ni imaginaban que existieran, eso por un lado, pero por otro, no tiene caso que los jóvenes estudien carreras en donde sobran profesionales; claro también existen las alternativas en otros países, si algunos quieren probar esas experiencias. Aunque parece ser que a muy pocos les interesa probar suerte en otros países.

Los salones y espacios dentro de la escuela son de todos y para todos, la administración es manejada por una cooperativa, pero todos los niños y jóvenes tienen tareas de limpieza y orden dentro de la escuela, la verdad, entre todos la mantenemos de maravilla, es uno de los lugares que mostramos con gran satisfacción a nuestros visitantes.

En la escuela tenemos un gran espacio para practicar deportes: un campo para deportes como el fútbol, para correr y otras actividades atléticas; durante las competencias, entre las diferentes comunidades, siempre estamos todos juntos y gozamos las buenas jugadas de unos y otros, creo que en realidad ni son competencias, en ocasiones intercambiamos jugadores para emparejar las competencias; más bien son convivios, estamos aprendiendo a gozar y no a sufrir con las victorias de unos u otros.

Pero volvamos a aquello que nos dejó el experto en finanzas, quien nos dijo que que nos enseñaría a hacer nuestros propios presupuestos y a entender aquellos: de los Municipios, de los Estados y el Nacional. Y así sucedió, llegó nuevamente el experto y comenzó a explicarnos. Lo primero que haremos es nuestro propio presupuesto, les quiero decir que ustedes ya lo tienen en la práctica, sólo que ahora lo llevaremos a un documento. Para simplificar, todo lo haremos por cada día y luego lo multiplicaremos por cinco y luego por trece o sea, el presupuesto lo vamos a manejar en todo el país por trimestres, de modo de que no genere mucho trabajo.

Los coordinadores de su Consejo son los responsables de que los presupuestos operen correctamente, de modo que nunca nos falten los recursos, como en todo, los coordinadores no harán directamente los presupuestos, los harán un grupo de trabajo, la cooperativa local experta en esas actividades. Los presupuestos son para hacer todo lo que necesitamos y nos hemos propuesto hacer. Construyamos pues una lista de lo que queremos y tenemos que hacer, por ejemplo: comida para nuestro comedor comunal, medicamentos para nuestro consultorio y nuestros médicos, libros y material educativo, limpieza y mantenimiento de calles, mantenimiento de casas, jardines, generación de electricidad, construcción de nuevas casas, etc. Ahora vayamos al campo: semillas, fertilizantes, mantenimiento de equipos, tractor y demás equipos, etc. Vayamos a las hortalizas y granjas de animales, semillas fertilizantes, alimento para animales, etc. Nos falta un concepto muy importante, las horas de trabajo de todos los que trabajan. ¿Hasta el trabajo en casa? Preguntó alguno, Todas las horas de trabajo se deben considerar en los presupuestos. Bueno, ustedes completen estas listas cuidadosamente, anoten las cantidades que necesitan y luego le aplicaremos el valor de cada cosa; algunas cosas las tendremos como dije por cada día y otras, ya tendremos las cantidades completas, como es el caso de la semillas y otras. En las que tenemos los gastos por día, recuerden se multiplican por cinco y después por trece para llegar a nuestro trimestre, las semillas sólo se consideran en un trimestre pues nuestra cosecha es anual pero si fuera como en algunos lugares, en donde llueve mucho y su cosecha es semestral y los insumos se deberán considerar en dos trimestres.

Recordemos que todos nuestros presupuestos están en horas, hagamos ahora un ejercicio: de todo nuestro esfuerzo qué tanto vamos a dedicar a cubrir nuestro propio presupuesto. ¿Cómo lo calculamos? Supongamos que todo lo que requerimos nos da 45,000 horas por trimestre, digamos de costo y por otro lado, la suma de las horas de todos los que trabajamos de 5, 3, 2, y 1 horas por día nos da 180,700 horas, en el trimestre, sacamos el porcentaje y nos da más o menos un 24.9%, entonces para cubrir nuestras necesidades debemos aportar el 24.9% de cada hora trabajada; pero, hasta aquí, sólo habremos cubierto nuestras propias necesidades locales, faltan ahora las municipales, las estatales y la nacional.

Ahora les muestro un cuadro de cómo debemos calcular nuestra aportación para cubrir los presupuestos de todo el país. Aquí me sudó todo, ¡Uta, nos vamos a quedar sin nada! Pensé.

Recuerden, los presupuestos del Municipio ya los revisó y aprobó en Consejo Municipal o sea, nuestros representantes en el municipio; los presupuestos del Estado ya los aprobó el Consejo Estatal o sea, nuestros representantes en el Estado y los presupuestos de la Nación, ya los aprobó el Consejo Nacional o sea nuestros representantes en ese Consejo. Aunque nos mandan el detalle de cada uno de los presupuestos, lo que podemos revisar con gran cuidado, por ahora lo que nos interesa, para calcular nuestras contribuciones son los resúmenes y aquí les muestro un cuadro con el resumen general. Como verán, la mayor participación son nuestros propios gastos, después son los gastos del Municipio, luego son los gastos del Estado y la participación más pequeña es por los gastos de la Nación, pues es la que se divide entre todos los participantes de todo el país.

(24.9, local + 12, municipal + 9, Estatal + 5, Nacional) = 50.9%

Como podrán ver, cada uno de nosotros aportaremos el 50.9% de cada hora que trabajemos. Ahora bien, dentro de todo eso que aportaremos, estamos pagando nuestros derechos básicos, que son alimento, vivienda, educación, salud y todos los demás gastos de cada una de las entidades del país. Ahora bien, nos queda la mitad para comprar otras cosas que nos hagan falta o para vacacionar cuando lo consideremos. Les quiero decir que en muchos países pagan más de la mitad de sus ingresos y no tienen la comida asegurada, ni la casa, sólo la educación y la salud, nosotros trabajaremos cinco horas al día y en esos países trabajan alrededor de ocho horas por día.

¿Pero a que se debe, según esto, que nosotros tengamos más beneficios con menos horas que ellos? (Esta fue una pregunta llena de dudas y de incredulidad en varios sentidos)

Bueno, analicemos un poco todo el contexto, primero porque nosotros ya no gastamos ni en partidos políticos ni en sostener a todos esos que vivían con grandes sueldos a costa de las mayorías; segundo, tampoco gastamos en publicidad, la publicidad cuesta muchísimo y nos encarece todo lo que necesitamos o queremos, (por ejemplo un minuto en televisión costaba millones de pesos y quién creen que los pagaba, pues nosotros); tercero, todos participamos de manera equitativa, desde los niños hasta los viejos, ¡todos! Ya con eso tenemos más recursos y con eso, mejores condiciones de vida.

Además de lo anterior, les debo decir que lo más importante de todo esto que estamos haciendo, es que lo hacemos entre todos, con el producto de nuestro esfuerzo, sin tocar las riquezas nacionales, ni el oro, ni la plata, ni los metales raros, ni el petróleo; todo eso lo explotaremos según se necesite, sin prisas, sin riesgos, sin destruir la naturaleza; tampoco estamos considerando el potencial comercio con otros países, que nos puede dar ventajas si tenemos excedentes o nos puede costar, si nos faltan mercancías que tengamos que importar, pero esos costos ya estarán en los presupuestos municipales, estatales o nacionales. Nuestros recursos naturales nos darán ventajas para nuestra propia industria o para exportar, cuando lo consideremos apropiado, sin que nos obliguen los avatares de los mercados y, los podremos utilizar para asegurar nuestro futuro, para crear infraestructura, que nos haga falta y si es posible, para ayudar a otros países a encontrar su propio camino.

Para nuestro crecimiento científico y tecnológico podremos invertir mucho más y crearemos instituciones dedicadas desde investigaciones básicas, hasta ciencias que ahora casi hemos abandonado.

Aunque yo en lo personal no entendí todo, la visita del experto me dejó muy buen sabor de boca. Lo único que entendí con toda claridad fue que ya no necesitamos el dinero para nada y podremos tener lo que necesitemos sin dinero.

Por otro lado, Julián que continuaba sus reuniones con nosotros, nos dijo: vamos a realizar un seminario con todos los que ya hemos formado cooperativas y aquellos que las están formando, de modo que podamos decir a los demás, lo que pensamos y nuestras experiencias para trabajar en grupos.

Y así sucedió, nos reunimos en el cine muchos que ya trabajaban en cooperativas, otros que querían formar su cooperativa y otros como yo, que no teníamos ni idea, de lo que sería trabajar en una cooperativa, pero de alguna forma ya lo estaba haciendo.

Nos dijo Julián: para empezar, vamos a tratar de identificar las cosas que nos están sucediendo en las cooperativas que ya están en funciones, para saber en qué hemos tenido éxito y en que hemos fallado. Todo lo demás lo fuimos concluyendo entre todos.

  1. La localidad, pues aquí vivimos todos.
  2. La coincidencia vocacional.
  3. La hermandad entre los miembros.
  4. El interés de hacer cosas bien hechas.
  5. El interés de que guste lo que hacemos.
  6. Que logramos cambiar la prisa por la calidad.
  7. Que no hemos tenido problemas económicos.

Por otro lado, vamos a tratar de identificar lo que pensamos que nos hace falta para hacer las cosas mejor. Y así, esto nos costó más trabajo, pero todos nos aplicamos para hacer nuestra lista.

  1. Capacitación. Debemos entrenarnos de manera permanente, sobre todo para innovar.
  2. Conocer lo que nuestros usuarios esperan de nosotros.
  3. Saber de nuevas tecnologías para mejorar nuestra producción. Y aquí se nos presentaban dos alternativas: adquirir o desarrollar.

Como podemos observar, hasta aquí, hemos logrado cosas muy buenas, pero conforme avancemos, se nos presentan áreas de oportunidad para nuestro desarrollo y el de todos los jóvenes que vienen detrás de nosotros. Por hoy hasta aquí nos quedaremos y en próximas reuniones seguiremos encontrando caminos de crecimiento.

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