Pronunciamiento sobre el aeropuerto de la Ciudad de México

El aeropuerto internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México, con más de 60 años de operación, es una de las obras de ingeniería civil y aeronáutica más importantes del país. Construido en la zona de transición del Lago de Texcoco y de los llanos de Balbuena, ahora resulta insuficiente para la creciente demanda de vuelos nacionales e internacionales.

Hay quienes piensan que solamente se debe ampliar la capacidad y modernizar el actual aeropuerto; otros consideran que lo mejor es construir uno nuevo en otro lugar menos poblado. Sin tomar en cuenta la opinión de los diferentes sectores que conforman la sociedad y la de los pueblos aledaños, el gobierno federal saliente decidió construir un gran aeropuerto en terrenos del lago de Texcoco, con recursos públicos y privados, lo que ha causado una enorme controversia política y social.

No hay documentos públicos y privados que se puedan consultar sobre los factores y componentes técnicos y sociales que el gobierno federal saliente tomó en cuenta para sustentar una decisión de esa envergadura, por lo que resulta difícil hacer una crítica y un análisis científico sobre los mismos. Sin embargo, hay suficiente información para saber que el proyecto de nuevo aeropuerto internacional está destinado al fracaso por las condiciones geográficas, geológicas e hidrológicas del lugar. No es una obra viable en materia de ingeniería civil y, menos aún, por sus implicaciones sociales, ambientales, culturales e históricas en todo el Valle de México, y, de manera específica, en las 100 hectáreas sobre las que se pretende construirlo, además del alto costo financiero para resolver los problemas técnicos que se presentan durante el desarrollo constructivo, como lo ha señalado el especialista en impacto ambiental Fernando Córdova Tapia.

Si se consultara por separado a profesionistas de diversas disciplinas sobre si puede construirse allí el aeropuerto, es posible que la respuesta fuera afirmativa. Pero si la consulta es de forma vivencial, integral y multidisciplinaria, en el seno de algún centro de investigación científica, la respuesta sería negativa por los daños irreversibles a la ya muy afectada cuenca hidrológica del Valle de México, la violación a los derechos humanos por el desplazamiento de los pueblos y barrios históricamente arraigados en ese lugar y el desmesurado crecimiento urbano-comercial que produciría en su entorno.

No es solamente por la enorme cantidad de dinero que costará, o por los inconfesables acuerdos de grupos políticos y económicos, como podemos evaluar el significado de tal proyecto, aunque existan evidencias de que participan grandes inversionistas y grupos políticos interesados en el lucro desmedido, sin sentido de comunidad.

Historia

En 1607, el virrey Luis de Velasco ordenó la construcción de un canal por la zona de Huehuetoca con el fin de drenar inicialmente el lago de Zumpango para continuar con los restantes que conformaban el Valle de México. El virrey encargó al cosmógrafo e ingeniero hidráulico Enrico Martínez la realización de dicho proyecto, denominado el Tajo de Nochistongo, para que no se inundaran las nuevas ciudades formadas dentro de la zona lacustre del Valle de México. A pesar de la construcción del canal, las inundaciones en el valle seguían siendo frecuentes. Fue hasta 1884, bajo el gobierno de Porfirio Díaz, que se inició la construcción de un segundo sistema de desagüe para prevenir las inundaciones. Sin embargo, a inicios del Siglo XXI este sistema dejó de ser funcional debido al hundimiento de la Ciudad, por lo que ha sido necesario utilizar un sistema de bombeo para extraer el agua del valle.

El Tajo de Nochistongo -iniciado en el siglo XVII-  es la causa principal del desastre ambiental del Valle de México. La construcción del Nuevo Aeropuerto en los terrenos del lago de Texcoco constituye el punto culminante de un desastre ambiental heredado de siglos atrás.

Ninguna obra, por muy importante que sea, puede hacerse sin el consentimiento, la participación y el respeto del pueblo. Decimos no a un aeropuerto que se está construyendo en abierta violación a los derechos humanos universales al medio ambiente, a la cultura y al derecho de vivir con dignidad. Sí al mejoramiento de la comunicación aérea en el valle de México. Es necesario que los proyectos se funden en los principios fundamentales que nos dieron origen y destino como nación: la libertad, la justicia, la igualdad, la paz y el desarrollo sustentable y sostenible.

Por todo lo anterior, las organizaciones y personas que integramos el Nuevo Congreso Nacional Constituyente de México, nos oponemos a cualquier obra que afecte la sustentabilidad y las posibilidades de sobrevivencia de los habitantes del Valle de México. Es necesario aprovechar esta coyuntura para iniciar una etapa de reflexión y acción para recuperar la sustentabilidad de la vida en esta ciudad.

Más que elegir entre la continuación de la construcción del aeropuerto que decidió el titular saliente del poder ejecutivo o el de convertir, entre otras, el aeropuerto militar de Santa Lucía en un aeropuerto civil, con mayor capacidad y modernidad, como lo está planteando el próximo Presidente de la República, se tendría que ampliar el abanico de posibilidades para que la decisión que se tome afecte lo menos posible la sustentabilidad y el tejido social. Pueden considerarse otras opciones: Toluca, Tizayuca, los Llanos de Apan, Hidalgo y/o Cuernavaca, contando con varios aeropuertos que distribuyan la navegación en lugar de uno solo, manteniendo el funcionamiento del actual.

El Nuevo Congreso Nacional Constituyente de México se une a la campaña #YoPrefieroElLago, con el propósito de hacer conciencia de que el verdadero costo del pretendido aeropuerto en Texcoco es el suicidio de 25 millones de habitantes del Valle de México que ya empezamos a padecer los cortes de suministro de agua cada vez más prolongados.

En lugar de invertir en un aeropuerto suntuoso puede mejorarse la ecología y -dentro de la propia cuenca- asegurar el abastecimiento de agua potable para todos. Es necesario evitar el trasvase de agua de otras cuencas cercanas, práctica que ha sido prohibida a nivel mundial.

Formemos un nuevo país con justicia, equidad,
fraternidad, libertad y verdadera democracia.

NUEVO CONGRESO NACIONAL CONSTITUYENTE DE MÉXICO

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info@cnpm.mx

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